A veces… No alcanza con la experiencia.
En medio de una clase gratuita, en pleno lanzamiento de un programa (en estas épocas que estamos tan en medio de varios lanzamientos en simultáneo -e incluso participé en uno de mi mentora Sofi Alicio en esta semana-), la persona que daba la clase dijo
“Compartan todo desde su experiencia”
Y… Permitime discrepar.
Como comunicadora, recibida de la licenciatura en comunicación social en la Universidad Nacional de La Matanza hay (obviamente) muchísimo conocimiento que he adquirido en los 8 años que me llevó la carrera. Una carrera que, cabe decirlo, tiene mucho conocimiento que adquirís, y que es tan amplio y transformador, que incluso termina siendo difícil de identificar y comunicar (qué ironía de la vida).
Y he notado en estos cuatro años que llevo dentro del mundo emprendedor (uno enseñando análisis cinematográfico, dos trabajando con emprendedoras adultas, y uno especializado en terapeutas holísticas - y creeme que aunque pareciera que salté de aquí para allá, hay un camino muy intenso que se combina y me lleva a mi actualidad-), que hay muchas personas “enseñando / coacheando / mentoreando en comunicación” que de comunicación solo tienen la experiencia.
Y no. Lo siento pero no. No coincido con que todo parte de la experiencia. Claro que es valiosa y no es lo mismo que te quiera mentorear en comunicación como emprendedora si nunca emprendí ni trabajé con emprendedores (mucho más cuando hablamos de mentoreo que hay un ingrediente importante por haberlo experimentador pero eso es tema para otro día). Pero el solo haberlo vivenciado… No basta. Porque, para el caso, todos podríamos ser mentores en comunicación ya que todos desde que somos pequeños que comunicamos, no?
Pero más allá de este tema que por lógicas razones toca una fibra sensible en mí, voy a la experiencia con mi “nicho”, con las personas con las que decido trabajar, voy a las terapeutas holísticas.
En estos años que me he acercado el mundo holístico (desde antes de trabajar con ellas como mi público elegido), he notado que están quienes son muy conscientes de lo que hacen, y quienes… No son tan conscientes, digamos.
Y esas segundas personas son aquellas que toman u ofrecen formaciones de uno o dos días prometiendo que la vida del otro va a cambiar por completo resolviendo todos sus problemas, cuando es algo imposible (pero que cuando uno está mal, puede caer en esos discursos creyendo que es posible). O las de las formaciones que requieren un trabajo mucho más profundo que solo la teoría como es la apertura de registros akáshicos (que yo misma he hecho) y que si bien la teoría la puedo aprender en uno o dos días, el abrir los registros propios ya toma de mucho trabajo personal, autoconocimiento y entrenamiento, por lo que es abrir registros a terceros… Es muchísimo más trabajo y responsabilidad!
O aquellas personas que han pasado por experiencias traumáticas (y finalmente voy llegando al punto) y han podido superarlas con trabajo personal, todo el backgroud que tenían antes, herramientas holísticas y acompañamiento psicológico… Pero que al ofrecer a otros, ofrecen el mismo resultado de superación solo con las herramientas holísticas. Acá hago una salvedad: No, no me refiero a quienes con una herramienta ofrecen comenzar un proceso de sanación, descubrir algo para avanzar en ese camino, o lograr un avance rápido tipo boost en un momento del proceso… Sino a aquellas personas inconscientes que realmente le hacen creer al otro que con una armonización energética va a poder “superar” un duelo, por ejemplo.
Así que no. Realmente no creo que alcance con la experiencia.
Haberlo pasado por el cuerpo está bien. Pero si nos quedamos solo con la experiencia personal (que encima es eso, personal), nos quedamos vacíos de contenido, faltos de profundidad y sustento. Algo tan importante a la hora de trabajar con la sensibilidad, la emocionalidad y la vulnerabilidad de tus consultantes, y sus procesos.
Y termina sintiéndose tan ridículo como que, quien fue operado, se ofrezca a operar a otros “porque él ya pasó por la experiencia de la operación”.
Por lo que te invito a que, cuando vayas a ofrecer algo poniéndolo a servicio de los demás, seas consciente de los “resultados” que estás comunicando, de la herramienta que estás utilizando y su alcance (y sus limitaciones), de tu experiencia (sí), pero también de todo el conocimiento que te sostiene y que permite sostener a un otro.
Gracias por leerme, me encantaría conocer cómo resonás con esta opinión y qué pensás al respecto.
Te espero en los mensajes privados de mi Instagram @MaruAbal.ok
Nos estamos leyendo, adios!